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El Plan Especial del Conjunto Histórico de Villafranca del Bierzo, León

 

Encuadre territorial e histórico

La comarca del Bierzo

Villafranca de Bierzo es un núcleo urbano de origen medieval situado en el Camino Francés hacia Santiago de Compostela. Se asienta en el borde septentrional de la llanura que configura el fondo de la hoya que, rodeada de montañas, define la comarca del Bierzo en la parte occidental de la provincia de León. El Bierzo constituye una zona geográfica de características propias, en torno a la cabecera del río Sil, principal afluente del Miño y que, con sus abundantes afluentes y su microclima más templado que el entorno regional, lo ha convertido tradicionalmente en una zona con mayor productividad agrícola, en especial por sus huertas, frutales y viñedos.

En cambio, las zonas montañosas de sus bordes, que en este punto forman parte de la inhóspita área de Los Ancares leoneses y lucenses, han sido más difíciles de aprovechar, por lo que solo han permitido el pastoreo y las explotaciones mineras de diversos materiales. No están muy lejanas las antiguas explotaciones romanas de oro de Las Médulas, o las más reducidas de La Leitosa, situadas en el propio término municipal. Las explotaciones más recientes de carbón contribuyeron al despegue económico de la comarca en la primera mitad del siglo XX, concentrando la población en el núcleo central de Ponferrada, que creció de manera muy notable a lo largo de todo el siglo, acogiendo el grueso de población y actividades en un ambiente de destacada iniciativa industrial y comercial.

Desde antiguo, y en especial por sus recursos auríferos explotados en época romana, contó con importantes vías de comunicación desde el centro y norte de la península hacia Galicia y hacia Portugal. Son mencionadas en el Itinerario de Antonino y luego se consolidarían en un eje esencial como es el Camino de Santiago.

 

   
 
  Figura 1. Provincia de Villafranca del Bierzo. División de 1822. P. Madoz
Figura 2. Delimitación del Conjunto Histórico. Declaración de 1965. J.M. Luengo

 

Figura 3. Vista del conjunto histórico desde el barrio de los Tejedores Figura 4. Villafranca del Bierzo. Grabado de Clark
Figura 3. Vista del conjunto histórico desde el barrio de los              Figura 4. Villafranca del Bierzo. Grabado de Clark                                         Tejedores
 Figura 5. Plan Especial del Conjunto Histórico. Plano de información urbanística. Usos del suelo y de la edificación

 

El origen del asentamiento urbano de Villafranca

El cercano Castro de la Ventosa refleja el importante asentamiento de la primitiva ciudad celta de Bergidum, y algunas fuentes mencionan la ciudad romana de Carcesa. En todo caso, la cita conocida más antigua sobre este enclave es de época de Bermudo I el Diácono (año 791) que menciona una batalla librada junto al río Burbia entre musulmanes y cristianos. En este punto existiría ya un asentamiento con el nombre de Burbia, pues el de Villafranca aparece por primera vez en un documento de donación del año 943. Si el sepulcro del apóstol Santiago se descubre en el año 813, en los años sucesivos irán consolidándose las peregrinaciones y en consecuencia, los asentamientos urbanos en los puntos más adecuados de la extensa ruta de peregrinación transeuropea.

En este punto, los ríos Burbia y Valcarce, cauces de cierta importancia que no resultan fáciles de vadear en ninguna época del año, confluyen en un lugar de sustrato rocoso donde era posible asentar un puente que permitiera abandonar la llanura y remontar las ásperas laderas que llevarán hasta el puerto del Cebreiro, puerta de Galicia. Por ello, muy pronto la villa del Burbia bajo el reinado de Alfonso VI hacia 1070 se convirtió en un burgo de "francos" de donde vendría el nombre de "villa francorum" y que se consolidó como una de las etapas de referencia de la peregrinación a Compostela, tal como refleja el conocido Codex Calixtinus.

Aunque hacia 1120 la reina doña Urraca concede la iglesia de San Nicolás, de la que aún se conservan restos de sus muros, un monasterio cluniacense en 1131 dará mayor relevancia al asentamiento urbano, que no dejará de acoger continuamente más población y actividades. En 1486 se convierte en marquesado por concesión de los Reyes Católicos en favor de don Luis Pimentel y Pacheco. A lo largo de su historia, reyes y nobles se interesarán y visitarán la villa (Carlos V, Felipe II, Isabel II, entre otros) o se disputarán sus beneficios y rentas, y alcanzará su apogeo en los siglos XVII y XVIII acogiendo diversos palacios, colegiata, conventos, hospitales y fundaciones, y hasta finales del XIX será el foco más relevante de la comarca berciana, siendo durante un corto espacio de tiempo la capital de la provincia del Bierzo y Valdeorras con la división administrativa de 1822.

Frente a la pujanza, que dura al menos hasta la primera mitad del s. XX, en la que llegó a iniciarse una línea de ferrocarril para unir la meseta con Asturias en la zona de Ribadeo –pero que solo llegó hasta Villafranca y que pronto quedaría abandonada, aunque influiría en una cierta expansión urbana desde el casco tradicional hacia la estación- la segunda mitad del s. XX ha sido un periodo de cierto declive, más apreciable por comparación con el acelerado desarrollo de Ponferrada y otros núcleos bercianos del entorno.

 

  Figura 6. Iglesia de Santiago Figura 7. Villafranca del Bierzo. Grabado de Clara Gadow
Figura 6. Iglesia de Santiago                                                                                            Figura 7. Villafranca del Bierzo. Grabado de Clara                                                                                                                                            Gadow

En todo caso, esto ha permitido que su estructura urbana y los singulares valores acumulados a lo largo de los siglos no se hayan visto substancialmente perjudicados, y que la inercia de sus habitantes y actividades haya conservado un interesante modo de vida urbana de pequeña escala y apreciable calidad de vida, que aún pervive en el pequeño comercio y las ferias tradicionales, en la artesanía y la producción vitivinícola, y en una intensa vida cultural (musical, literaria,...).

El progresivo aumento de las peregrinaciones a Compostela, junto con la proliferación de albergues, está ayudando a mantener la esencia de sus orígenes y de su historia centenaria y la rica traza con numerosos monumentos de relevante presencia urbana. También existe la posibilidad de ganar aquí la indulgencia jubilar para los peregrinos que por imposibilidad física no podrán alcanzar el sepulcro del apóstol. Todo esto hace que sea conocida y vivida como la "pequeña Compostela".

 

Características urbanas y problemas más relevantes

La evolución de la estructura urbana

En el desarrollo histórico del asentamiento han sido determinantes algunos aspectos del territorio en que se asienta, empezando por el relieve configurado por la zona de pie de monte en la que confluyen dos ríos, el Burbia y el Valcarce, que proceden de dos valles angostos para remansarse en la incipiente llanura berciana. El núcleo inicial se desenvuelve ajustado linealmente en la margen izquierda del río Burbia, sobre el camino Real, hoy calle del Agua, entre la vaguada del arroyo de La Barbuliña que abastece de agua a los habitantes hasta el vado del Burbia, donde se sitúa desde antiguo el puente. Se evita hasta donde es posible tanto la zona inundable, que se reserva para sus ricas huertas, como la zona de fuerte ladera, más adecuada para el cultivo del viñedo y el arbolado característico (encina, castaño,...) que permite el aprovechamiento maderero y de leñas.

La implantación del monasterio cluniacense de Santa María de Cruñego con su amplia huerta al norte, limita temporalmente la expansión urbana por esa zona y el caserío se ve obligado a extenderse por otros ámbitos: en un caso cruza los dos ríos, creándose dos barrios "del otro lado", y en otro caso va remontado la ladera, lo que obliga a acondicionar escalonamientos de cierta entidad, el más relevante el que se desarrolla en torno al eje que atraviesa la plaza Mayor rodeando el monasterio hasta alcanzar el puente, pero que no puede solventar satisfactoriamente las dificultades del relieve en esta cota donde el arroyo de la Barbuliña discurre más encajonado.

 

    
Figura 8. Calle del Agua. Memoria Fotográfica. S. Castelao
  Figura 8. Calle del Agua. Memoria Fotográfica. S. Castelao
Figura 9. Ríos Burbia y Valcarce a su paso por Villafranca. Memoria Fotográfica. S. Castelao  
Figura 9. Ríos Burbia y Valcarce a su paso por Villafranca. Memoria Fotográfica. S. Castelao  
Figura 10. Castillo de Peñarramiro. Memoria Fotográfica. S. Castelao Figura 11. Plaza Mayor. Memoria Fotográfica. S. Castelao
Figura 10. Castillo de Peñarramiro. Memoria Fotográfica. S. Castelao               Figura 11. Plaza Mayor. Memoria Fotográfica. S. Castelao


Otro aspecto determinante para el desarrollo urbano de Villafranca ha sido el hecho de situarse sobre la principal vía de acceso a Galicia que, en época de Isabel II, con la definición de las seis grandes vías que desde Madrid habrían de estructurar las comunicaciones esenciales del Reino, establecerá la nacional sexta hasta La Coruña. Un reflejo muy expresivo de la evolución histórica del núcleo y de las dificultades para su expansión lo muestran las sucesivas trazas de dicha travesía. La más antigua y duradera para uso carretero proviene de Cacabelos por zona de monte dejando a un lado el citado Castro Ventosa, para cruzar el arroyo de la Barbuliña por un estrecho puente, continuar por la calle del Agua y cruzar el río para internarse por las laderas altas del valle del Valcarce hacia el Cebreiro.

El aumento del tráfico y la generalización del automóvil obligaron desde comienzos del siglo XX a trazar una nueva carretera desde Cacabelos más cercana al valle, entrando en Villafranca por la zona del Castillo, obligando a demoler parte del acueducto de abastecimiento y la cerca de protección del caserío, nivelando zonas al atravesar el núcleo por la plaza Mayor, y rodear la Alameda y construir un viaducto paralelo al río para alcanzar la parte alta del puente histórico, pues el alcance del mismo desde la calle del Agua era inviable para el tráfico de vehículos. Este trazado supuso una alteración relevante de la trama urbana, aunque supuso un impulso para la consolidación del núcleo y ha permitido que sea el principal eje urbano de escala local, una vez que a mediados del s. XX un nuevo trazado de la carretera nacional abandone necesariamente las entrañas del conjunto histórico y que definitivamente se consolida con el trazado de la autovía A-6 por la llanura y se aleja relativamente del núcleo, descongestionándolo definitivamente del tráfico de paso.

La posición centrada del conjunto histórico respecto de las zonas de expansión más recientes y dispersas, así como la existencia de abundantes equipamientos y servicios que atienden tanto a la población local como a la del entorno, en especial de Los Ancares, han permitido la conservación de la actividad residencial y terciaria.

 

Elementos singulares

La privilegiada posición, su rica historia, los beneficios de sus protectores y la pujanza de recursos han permitido que a lo largo de los siglos se hayan ido repartiendo por las diversas áreas del asentamiento edificaciones de notable interés, que en general han respetado el patrimonio preexistente -a veces con ampliaciones- salvo algunas sustituciones como la del antiguo monasterio cluniacense por una ambiciosa colegiata de canónigos que, a pesar de su gran extensión actual, quedó inconclusa.

Destacan especialmente los dos puentes medievales, la iglesia románica de Santiago, la iglesia del antiguo convento de San Francisco, los palacios y casonas medievales, renacentistas y barrocos de la calle del Agua, la colegiata de Santa María, el castillo de Peñarramiro, los conventos de la Anunciada, San José y la Concepción, el barroco colegio de Jesuitas de San Nicolás el Real, la casa del Obispo Lérida, el antiguo colegio de la Divina Pastora, el edificio teatro del Ayuntamiento, etc. Es digno de mención también el decimonónico jardín de la Alameda, situado en lo que fueron terrenos del monasterio de Cluny y que conserva la traza romántica en sus laberínticos senderos de tierra entre setos de boj y rosaledas, donde a la sombra de sus árboles, se celebran ferias y actos culturales.

 

  Figura 12 Palacio del Obispo Torquemada Figura 13. Palacio de los Álvarez de Toledo Figura 14. Calle del agua
Figura 12. Palacio del Obispo Torquemada           Figura 13. Palacio de los Álvarez de Toledo          Figura 14. Calle del agua

 

En otro orden, cabe señalar la existencia de algunos edificios industriales de la primera mitad del siglo XX actualmente es desuso o parcialmente utilizados como bodegas, que ocupan cierta extensión y que provocan cierto impacto, aunque en parte podrían ser reconvertidos conservando los elementos más significativos, como algunos pabellones o las chimeneas de ladrillo.

 

  Figura 15. Bodegas en la Rúa Nueva Figura 16. Villa Femita. (Antigua alcoholera Villarejo)
Figura 15. Bodegas en la Rúa Nueva                                                       Figura 16. Villa Femita. (Antigua alcoholera Villarejo)

 

En definitiva, la variedad de relieve, de épocas y estilos, de tipologías y de usos, hacen que el repertorio de valores urbanos sea muy rico y diverso, sin que predomine un solo tipo.

El ámbito incluido en la delimitación del conjunto histórico declarado incluye una zona perimetral de desarrollos más recientes que puede actuar como entorno de protección, transición hacia zonas más convencionales y limitación de impactos visuales inadecuados y como espacio urbano para generar una arquitectura de más calidad.

 

Problemática urbanística

Los problemas urbanísticos a los que se enfrenta el conjunto histórico de Villafranca desde hace décadas son similares a los de otros conjuntos urbanos de estas características, con algunos matices específicos.

  • Una trama urbana asentada sobre una zona de relieve complicado en la confluencia entre dos ríos, que ha obligado al escalonamiento de los espacios públicos y del suelo edificable, lo que exige soluciones urbanas singulares, a la vez que el posible efecto de actuaciones inadecuadas puede tener un fuerte e inesperado impacto visual desde zonas relativamente distantes.
  • Una morfología urbana que en las zonas más antiguas se consolidó con edificios de gran fondo y escasa fachada, generando viviendas con numerosas estancias sin ventilación natural y que actualmente resultan completamente inadecuadas, por lo que se han ido abandonando, acelerando la ruina de los edificios característicos. A ello ha contribuido una propiedad muy fragmentada por herencias, que hace muy difícil asumir cargas de conservación o localizar y exigir responsabilidades a los titulares actuales.
  • Una estructura viaria urbana inadecuada para el uso del automóvil, tanto para acceder a las viviendas como para los repartos y suministros cotidianos al comercio o el acceso de vehículos de mantenimiento, extinción de incendios, etc., así como ausencia de espacios aptos para habilitar aparcamientos públicos dentro del recinto o en sus inmediaciones.
  • La escasa valoración del patrimonio edificado residencial menos significativo -que sin embargo refleja el uso de las técnicas artesanales y las formas y recursos ornamentales más característicos de la zona- han llevado a su abandono, a reformas inadecuadas, entre las que cabe destacar la tendencia a picar los revocos las fachadas, desvirtuando radicalmente los cuidados diseños originales, y a la sustitución por nuevas edificaciones en las que se da prioridad al aprovechamiento edificatorio con mayor número de plantas que lo que sería adecuado, cubiertas amansardadas con toscos aleros de hormigón de gran canto, proliferación de buhardillas de gran tamaño y muy próximas entre sí, cuerpos volados cerrados en vez de las tradicionales galerías acristaladas,... La desorientación puede ser tan sorprendente como la reciente rehabilitación de un edificio singular en la calle del Agua utilizando teja roja en la cubierta, cuando no solo en Villafranca sino en toda la comarca del Bierzo y las colindantes de Ancares, Laciana, o La Cabrera, utilizan de forma generalizada la pizarra, extraída de las abundantes canteras locales de gran calidad.

 

Figura 17. Diversas tipologías arquitectónicas
Figura 17. Diversas tipologías arquitectónicas

 

  • Ciertamente, el descenso poblacional, el envejecimiento, la escasa industrialización y circunstancias de diverso tipo, lastran una auténtica revitalización y conservación del conjunto histórico, pero son aspectos que en gran medida dependen de otros factores y que no pueden ser abordados o pretender que sean solucionados desde un instrumento urbanístico, aunque éste pueda contribuir de algún modo a facilitar algunos de los objetivos deseables.

 

Metodología y objetivos del plan especial

Cuando todo es novedad

Después de décadas de experiencia urbanística sobre la conservación de los conjuntos históricos, tanto desde la vertiente disciplinar como desde la práctica municipal, cabría esperar que este instrumento urbanístico redactado ya bien entrado el siglo XXI contuviera medidas novedosas para su aplicación efectiva.

No parece posible. Entre otras razones, hay que señalar que el municipio está situado en una comarca en la que la cultura urbanística es muy escasa y la planificación urbana se ve como una intromisión en el derecho de propiedad, y donde gran parte de las actuaciones urbanas de las últimas décadas reflejan este rechazo en numerosos municipios. Además, el Ayuntamiento no ha contado con planeamiento urbanístico general hasta el año 1999 y su aplicación ha sido relativamente difícil por la escasez de medios para supervisar los proyectos y controlar su ejecución ajustada a la licencia.

Con una legislación urbanística también reciente en la comunidad autónoma, pues la primera Ley entró en vigor en el año 2000 y el primer reglamento que la desarrolla es de 2004, un instrumento complejo y que no se apoye en las más elementales y convencionales determinaciones de la tradición urbanística legal estaría condenado al fracaso por su falta de conexión con los agentes afectados, especialmente los propietarios de suelo, pero sin dejar de lado a promotores, técnicos, juristas y usuarios.

 

Figura 18. Vivienda urbana burguesa Figura 19. Casa tradicional
Figura 18. Vivienda urbana burguesa                                                       Figura 19. Casa tradicional

 

Objetivos realistas y perdurables

El plan se diseña con vocación de regular actuaciones que se desarrollan autónomamente a largo plazo, como son en general los fenómenos urbanos, evitando introducir determinaciones reguladas en otros documentos (como el Código Técnico de la Edificación y demás normativa sectorial relacionada), evitando voluntarismos que pretendan arreglar todos los problemas sociales a través de un plan urbanístico así como actuaciones muy complejas que un municipio de esta escala no puede permitirse, o evitando también determinaciones transitorias, circunstanciales o incluso las de índole económica, cuando es muy difícil coordinar temporalmente programas de administraciones distintas para planificar actuaciones conjuntas, o resulta casi imposible garantizar inversiones, a corto o medio plazo, en la que intervengan administraciones diversas, ya sea por rango o por color político de sus gestores.

De forma muy esquemática, se puede decir que el PECH atiende básicamente a dos enfoques:

  • a) Protección del Conjunto Histórico: estableciendo o matizando aquellas determinaciones urbanísticas genéricas o específicas para todos los ámbitos y edificaciones que configuran los valores del casco histórico de modo que, ante las futuras actuaciones concretas sobre los mismos, estén claramente definidos los usos y las obras que preserven los citados valores. Dicho proceso es el ordinario en la renovación urbana, y habitualmente es promovido por la iniciativa de sus habitantes que, cuando surge la necesidad, solicitan licencia de obras ante el Ayuntamiento.
  • b) Mejora del Conjunto Histórico: Se podrían englobar bajo este enfoque aquellas otras propuestas más generales en las que se busca la revitalización del casco histórico y se acometen actuaciones de renovación de espacios públicos, mejora de infraestructuras y servicios urbanos, recuperación de zonas deterioradas, puesta en valor de recursos infrautilizados, rehabilitación integral de conjuntos de edificios o barrios, propuesta de nuevas iniciativas de imagen, de uso o culturales, etc. Generalmente se financian con fondos públicos y requieren un proyecto previo para que las actuaciones de las distintas administraciones, generalmente separadas en el tiempo, estén coordinadas y encaminadas hacia un modelo coherente y coordinado.

Por ello, se parte de la distinción radical entre lo privado y lo público, tanto en el enfoque como en el desarrollo de sus determinaciones, que se refleja incluso en la documentación del plan, separando hasta los planos con determinaciones sobre las manzanas y parcelas privadas de los planos con propuestas de actuaciones públicas en el espacio urbano y las dotaciones.

 

Figura 20. Puente sobre el Burbia Figura 21. Barrio de los Tejedores. Memoria Fotográfica. S. Castelao
Figura 20. Puente sobre el Burbia                                                      Figura 21. Barrio de los Tejedores. Memoria Fotográfica. S. Castelao
Figura 22. Molinos
Figura 22. Molinos
Figura 23. Diversos ambientes urbanos
Figura 23. Diversos ambientes urbanos

 

Figura 24. Plan Especial del Conjunto Histórico de Villafranca. Plano de Ordenación
Figura 24. Plan Especial del Conjunto Histórico de Villafranca. Plano de Ordenación

 

 

Regulación de lo privado para la protección del patrimonio y la revitalización urbana

Tratamiento de las determinaciones

Puesto que se trata de un conjunto histórico extenso y con notable riqueza y variedad de elementos a proteger en todos los niveles, la regulación exigía cierto nivel de detalle para cada caso y, a la vez, había que procurar que resultara coherente y clara, tanto para la consulta como en la aplicación concreta de sus determinaciones, lo que no resulta fácil a la hora de estructurar el documento normativo. La regulación se ha estructurado en cuatro escalones.

  • En primer lugar se ha optado por establecer unas condiciones generales para todo el ámbito, que regulan los aspectos urbanísticos básicos, empezando por el más esencial que son los usos y después los parámetros de edificación tales como parcelaciones, volumetría y forma de las edificaciones, etc. Por ejemplo, se ha optado por establecer unas condiciones estéticas genéricas para todo el ámbito, aplicables tanto a las rehabilitaciones y reformas como a la nueva edificación. Se evita deliberadamente una regulación muy prolija o pormenorizada de cómo diseñar los edificios o las fachadas, optando por ofrecer una descripción somera de los invariantes arquitectónicos tradicionalmente utilizados en el conjunto histórico, apoyado por un repertorio de fotografías con las diversas y variadas soluciones existentes, confiando en que los promotores y técnicos reflexionen y resuelvan por propia iniciativa su proyectos del modo más adecuado, pues lo contrario suele producir estereotipos de escaso interés. Las condiciones generales pueden ser determinantes por sí mismas para la mejora de ámbitos consolidados que no requieren actuaciones urbanísticas de más calado, pero que controlando las reformas menores, públicas y privadas, pueden regenerar a largo plazo zonas deterioradas como el pequeño barrio del Mazo.

 

  Figura 25. Fichas de invariantes arquitectónicos.
Figura 25. Fichas de invariantes arquitectónicos

 

  • En el siguiente escalón, se establecen unas condiciones específicas, diferenciando los elementos catalogados, en sus diversos grados de protección y con los niveles de intervención adecuados para cada caso, del resto de los solares (con edificios neutros, negativos o sin edificar) que pueden ser ocupados por nuevas edificaciones, para lo que se establecen varias ordenanzas en función de la tipología predominante en cada zona. Las ordenanzas pueden ser determinantes para la preservación de determinados ámbitos singulares como es la limitación de uso de vivienda unifamiliar en vez de vivienda colectiva en el barrio "del otro lado" o del Salvador, situado en una angosta calle que discurre entre la presa del Molino, paralela al río y la ladera oeste.

 

     Figura 26. Barrio del Salvador
  Figura 26. Barrio del Salvador
   
Figura 27. Calle del Agua. Memoria Fotográfica. S.Castelao  
  • Otro escalón se introduce a través de determinaciones gráficas en los planos de ordenación. Éstos, aparte de recoger las determinaciones propias de su condición gráfica (como el hecho de indicar si cada solar contiene un elemento protegido o se remite a ordenanzas, incluyen aspectos como los reajustes excepcionales de alineaciones, las limitaciones de ocupación dentro de la parcela, que en este conjunto histórico tienen especial relevancia por su condición semi-rural o para preservar vistas de elementos singulares,...
  • El escalón más detallado incluye una ficha individualizada para cada solar del conjunto histórico, identificable por pertenecer a alguna de las ocho zonas morfológicas en que se ha dividió del conjunto histórico y por la referencia catastral de manzana y parcela dentro de cada una de ellas. La ficha incluye el plano de situación detallada, una fotografía del elemento, una descripción somera de datos descriptivos como el uso, las características de diseño, constructivas y de estado de conservación y elementos de impacto negativo. Finalmente se incluyen los aspectos reguladores. Se indica si se trata de un BIC declarado específicamente o por declaración genérica, o si está incluido en algún entorno de protección de BICs cercanos; el ámbito o entorno de protección del propio elemento, el grado de protección y nivel de intervención, remitidos a los regulados en las condiciones específicas, y por último se añaden -en los casos en que se ha considerado oportuno- condiciones singulares para cada elemento, de altura o disposición de volúmenes, de disposición de balconadas o galerías, de preservación de elementos menores de especial valor o de supresión de pequeños impactos negativos.
  • Entre las fichas, cerca del millar, se presta también atención a determinados elementos de impacto negativo, en concreto edificios existentes, la mayoría construidos en la segunda mitad del siglo XX, con diseños de fachada o cubierta poco adecuados y con estructura de hormigón y uso de materiales convencionales que, siendo realistas, van a perdurar más tiempo que la vigencia de esta plan especial o de los siguientes y que, ante la perspectiva de ver reducida su edificabilidad, van a ser reformados indefinidamente sin corregir sus aspectos negativos. Salvo para casos muy puntuales, se tolera su mantenimiento en las condiciones actuales pero en la ficha correspondiente se señala que, en caso de reforma futura generalizada, si no se opta por la sustitución, se deberán acometer inevitablemente determinadas actuaciones de forma, materiales o colores en fachadas, medianerías o cubiertas, para reducir su impacto y mejorar la integración en el entorno.

 

Catálogo de elementos de interés. Grados de protección y niveles de intervención

En cuanto a los grados de protección, se remite a los citados en la normativa urbanística autonómica (integral, estructural y ambiental), mientras que para los niveles de intervención se opta por establecer sólo dos para cada grado de protección, según una escala de actuaciones que no coincide con la establecida en otros instrumentos similares, pero que trata de simplificar las opciones y ajustarse a las situaciones constructivas más frecuentes.

  • Para la protección integral se incluyen la restauración, que exige la conservación íntegra (por ejemplo templos bien conservados y similares) o el acondicionamiento, que permite algunas actuaciones puntuales para garantizar su uso en el tiempo, adaptando sus condiciones funcionales pero procurando no desvirtuar el conjunto (conventos donde pueden incluirse aseos u otras dependencias, etc.).
  • Para la protección estructural, entendida ésta no tanto como la valoración de la estructura portante sino de la volumetría y tipología, se contempla la rehabilitación que supone la preservación de fachadas, formas de cubierta y elementos interiores de interés bien conservados, y la reestructuración que supone la preservación de fachadas y formas de cubierta pero permitiendo el vaciado interior. Teóricamente puede parecer que el vaciado no parece compatible con la protección estructural, pero se ha considerado como lo más realista para garantizar la pervivencia del paisaje urbano y a la vez posibilitar la reocupación de edificios, en especial de vivienda colectiva, que configuran espacios urbanos de gran interés pero que interiormente son irrecuperables por la inadecuación de su distribución o estado de ruina, y de hecho son los que han sido abandonados hace años y que van arruinándose sin que los propietarios intervengan. La visita a los mismos permite reconocer su inadecuada distribución: sin ventilación ni aseos, escasa altura de plantas baja para usos comerciales o de plantas altas para vivienda, escaleras de acceso ilegalizables, imposibilidad de incorporar ascensores, etc., así como estructuras de mampostería o madera sin ninguna garantía de estabilidad y soporte de cargas, forjados y fachadas inadecuados para responder a exigencias de aislamiento térmico, acústico o de humedad, así como deficientes condiciones de protección contra incendios.
  • Para la protección ambiental se establece básicamente la ampliación que se aplica a edificios de interés, al menos en alguna de sus partes, pero donde se considera oportuno permitir ampliar la ocupación de parcela o el número de plantas. Por último se establece un último nivel denominado integración analógica, que se aplica a algunos edificios sin especial interés o en ruina, donde conviene conservar algún elemento puntual (portada, ventana, paramento pétreo,...) para incorporar a la nueva edificación, que debe diseñarse con especiales cautelas. Pero en general, en este nivel se incluyen el resto de los solares vacios y con edificaciones neutras y sin interés para las que se remite a la ordenanza correspondiente, pero que trata de propiciar que los diseños se integren en el entorno inmediato mediante una interpretación actual de los valores característicos del conjunto histórico, evitando imitaciones historicistas anacrónicas.

 

Figura 28. Castillo de Peñarramiro Figura 29. Convento de la Anunciada
Figura 28. Castillo de Peñarramiro                                                          Figura 29. Convento de la Anunciada
Figura 30.Fichas del Catálogo de Elementos Protegidos de Interés Cultural
Figura 30. Fichas del Catálogo de Elementos Protegidos de Interés Cultural

 

Algunas medidas singulares

Aunque habitualmente los conjuntos históricos son ámbitos urbanos históricamente consolidados por la edificación y las actividades, en el caso de Villafranca, bien sea por su carácter semi-rural o por la holgada delimitación del ámbito de la declaración, existen en el perímetro algunas zonas que deben ser ordenadas para la expansión urbana o preservadas de la misma por sus valores naturales, agropecuarios o paisajísticos.

 

Figura 31. San Nicolás el Real Figura 32. Iglesia de San Francisco
Figura 31. San Nicolás el Real                                                                 Figura 32. Iglesia de San Francisco

 

- Ordenación detallada de suelo urbano no consolidado

El Plan contempla cuatro pequeños sectores de suelo urbano no consolidado en el borde oriental del conjunto histórico donde la expansión urbana ha tratado de encaramarse por la ladera ante la imposibilidad de hacerlo por la zona de los ríos o por otras laderas más escarpadas. Aunque en algún caso podrían haberse unido en menor número y mayor superficie, se han fraccionado para facilitar la gestión.

En todo caso, para garantizar ciertos objetivos se establece desde el Plan Especial la ordenación detallada de dichos ámbitos:

  • En los dos sectores situados detrás del BIC San Nicolás el Real se procura obtener para uso público un paseo peatonal arbolado existente y se traza un vial paralelo para el tráfico rodado que puede dar continuidad a calles existentes que ahora acaban en fondo de saco. También se reajusta la reserva de suelo para equipamientos, agrupando una parte a los ya existentes, ahora poco accesibles.
  • En la trasera del BIC antiguo convento de San Francisco, muy visible desde gran parte del conjunto urbano y con fuerte incidencia visual sobre el propio bien de interés cultural, se revisa la ordenación detallada de una pequeña urbanización ejecutada hace varias décadas, apenas ocupada y donde los servicios urbanos han quedado obsoletos, de modo que se rebaja la densidad y tipología edificatoria, antes poco adecuada por accesibilidad e impacto paisajístico y se reordena la previsión de espacios libres públicos y equipamientos que ahora se sitúan en torno al monumento para facilitar su puesta en valor.

En las inmediaciones del BIC castillo de Peñarramiro se reordena un sector ya contemplado en la Normas Urbanísticas Municipales vigentes, aunque sin ordenación detallada, con el fin de reducir el impacto visual de altas medianerías de edificios existentes que dan hacia el castillo, y mejorar la implantación escalonada de otras edificaciones y equipamientos en la ladera.

 

Figura 33. Fichas de Ordenación Detallada en sectores de Suelo Urbano no consolidado
Figura 33. Fichas de Ordenación Detallada en sectores de Suelo Urbano no consolidado

 

- Zonas de huertas y laderas

Se mantiene el uso privado conservando su estructura parcelaria, mejorando los accesos y protegiendo sus elementos singulares como las presas de riego. En caso de abandono del uso agrícola tradicional se propone su posible expropiación para configurar un amplio jardín público manteniendo la estructura, pero nunca facilitando su ocupación con edificaciones, dada su condición de zona inundable, así como por su relación histórica con los modos de vida tradicionales y el impacto paisajístico que supondría para la percepción global del conjunto histórico desde el entorno próximo.

De hecho se declaran fuera de ordenación la mayoría las edificaciones existentes, muchas de ellas ilegales y con un impacto negativo destacado, permitiendo el mantenimiento de las más tradicionales al servicio de los usos agrícolas mientras éstos pervivan.

 

Figura 34. Huertas Figura 35. Huertas y Ciprés de la Anunciada
Figura 34. Huertas                                                                                 Figura 35. Huertas y Ciprés de la Anunciada

 

Regulación de lo público y participación de las administraciones

Como se ha señalado en otro apartado, el plan atiende también a través de varios de sus documentos a procurar la protección e integración de los espacios urbanos: aquellos que no dependen de la iniciativa privada pero que configuran el espacio colectivo, utilizado, diseñado y financiado por los ciudadanos.

Aunque en teoría parece que resulta más fácil controlar el diseño de dichos ámbitos, en realidad no siempre sucede así, al menos en municipios rurales con pocos medios, que dependen en gran medida de otras administraciones donde los proyectos se acometen aleatoriamente conforme su oportunidad, medios disponibles, etc.

 

      Figura 36. Jardines del Campo de la GallinaMemoria Fotográfica. S.Castelao
  Figura 36. Jardines del Campo de la Gallina. Memoria Fotográfica. S.Castelao
    
 Figura 37. Plaza de Prim con la iglesia de San Francisco al fondo  

 

Tratamiento de las vías urbanas

- Variante de los Ancares y mejora de la ribera fluvial

Por ejemplo, hace pocos años se efectuó un encauzamiento y mejora de las márgenes de los ríos Burbia y Valcarce a su paso por Villafranca. Hubiera sido la ocasión para resolver uno de los problemas esenciales de la movilidad del tráfico en Villafranca para sacar del centro el tráfico desde la carretera nacional VI hacia la comarca de Los Ancares y de paso mejorar la conexión entre el norte y el sur del conjunto histórico, ahora solo posible por la angosta e histórica calle del Agua o por el tortuosos trazado a través de la plaza Mayor. La propuesta estaba contemplada en las Normas Urbanísticas pero no se tuvo en cuenta por exigir, entre otras, la colaboración directa de las administraciones de Aguas y de carreteras del Estado. El plan especial mantiene y precisa más detalladamente la propuesta, mediante un vial urbano paralelo al río, que debe tener un tratamiento de paseo fluvial abierto al tráfico rodado más que una variante convencional, pues atenderá fundamentalmente al tráfico local. Contempla la necesidad de discurrir bajo el vano más oriental del puente viejo e incluye la posibilidad de desmantelar el viaducto perpendicular al puente que afecta negativamente las edificaciones colindantes al discurrir el tablero volado por delante de sus fachadas.

 

Figura 38. Viaducto sobre el río Burbia. Postal Figura 39. Ortofoto del Conjunto Histórico. PNOA
Figura 38. Viaducto sobre el río Burbia. Postal                                 Figura 39. Ortofoto del Conjunto Histórico. PNOA

 

- Vías urbanas. Tráfico

La falta de coordinación entre intervenciones se hace especialmente evidente en las actuaciones de urbanización o reurbanización de las vías urbanas, tanto por la ausencia de criterio para diferenciar las de tráfico rodado predominante de las preferentemente peatonales, como para utilizar diseños y materiales similares en tramos homogéneos en vez de que cada proyecto de tramo utilice diseños, materiales y mobiliarios urbano al albur de cada proyectista ocasional.

El plan ofrece una evaluación global de la jerarquía del viario y del tratamiento recomendable para cada tipo, con recomendaciones generales, pero sin descender a detalles constructivos o materiales a utilizar, pues cabe cierta variedad ante la evolución de las soluciones y materiales adecuados.

 

- Sendas peatonales

Además de las vías urbanas peatones o de coexistencia con tráfico local de acceso a garajes y suministros, se propone la recuperación de algunos callejones peatonales, cuyo origen estaba en los accesos a huertas -actualmente perdidos o usurpados en parte por particulares- que aquí se llaman "rinconadas", entre los que destaca el pasadizo del Sucubo, que tradicionalmente ha servido de desagüe del arroyo de La Barbuliña por la calle del Agua y ahora se encuentra cortado en su tramo perpendicular desde ésta hasta las huertas, aunque perviven cegados los dos arcos extremos.

También se propone la recuperación y continuidad de senderos por las laderas altas, en especial en el barrio de los Tejedores.

 

Figura 40.Pasadizo del Agua. Memoria Fotográfica. S. Castelao Figura 41.Pasadizo del Agua en la actualidad
Figura 40. Pasadizo del Agua. Memoria Fotográfica. S. Castelao                                          Figura 41. Pasadizo del Agua en la actualidad

 

Reservas de aparcamiento colectivo

Ante la dificultad para habilitar zonas para aparcamiento dentro del conjunto histórico por la falta de suelo público disponible, se señalan aquellas calles y espacios residuales en que podría permitirse y habilitarse el aparcamiento para uso local, señalando otras zonas cercanas fuera del conjunto histórico para aparcamiento público.

Además, se hace una propuesta singular de reservas de aparcamiento colectivo, denominadas REC, que consiste en señalar zonas interiores de las algunas de las manzanas más extensas del conjunto histórico en las que no es posible la edificación por la limitación de fondo edificable desde las calles perimetrales, y donde se condiciona su uso futuro a la reserva de aparcamiento colectivo, fundamentalmente privado para los edificios de la manzana, en los cuales es muy difícil la reserva efectiva para dicho uso por tratarse de edificios de vivienda colectiva que están catalogados, y donde conviene mantener en planta baja los usos terciarios. Se trata de interiores de manzana con parcelas de muy pocos propietarios, a los que se exige su acondicionamiento como garaje en superficie o subterráneo. Para el acceso al aparcamiento se señalan unos pasos rodados desde diversas calles, y los edificios del perímetro en contacto con dicho espacio deberán tener al menos un acceso peatonal desde los portales de las viviendas. El aparcamiento podrá destinarse también a uso público.

 

Actuaciones en espacios libres y equipamientos

- Plazas y jardines

Se hacen propuestas de rediseño y tratamiento homogéneo para la reurbanización y dotación de mobiliario urbano de las diversas plazas y jardines existentes, atendiendo a su situación, extensión, valores urbanos y uso predominante o recomendable. Se establecen especiales medidas de protección para el histórico jardín de la Alameda.

 

Figura 42. Parque de la Alameda Figura 43. Ayuntamiento
Figura 42. Parque de la Alameda                                                                   Figura 43. Ayuntamiento

 

- Equipamientos

Aparte de algunas indicaciones para los equipamientos privados, se proponen más detalladamente algunas recomendaciones para los abundantes equipamientos públicos de diversas administraciones, especialmente si están en desuso. Por ejemplo, se propone el traslado de la sede del Ayuntamiento al antiguo colegio de la Divina Pastora para que el edificio que ocupa actualmente de modo parcial y en condiciones limitadas se destine en exclusiva a usos culturales, teniendo en cuenta que la planta baja ya ha estado tradicionalmente ocupada por el teatro municipal.

 

Gestión del plan

En todo caso, el instrumento del plan especial evita regular en exceso los aspectos correspondientes a la fase de gestión, tanto en la memoria vinculante o de actuaciones, como en el estudio económico, para facilitar la versatilidad de planes o actuaciones que puedan desarrollarse en el futuro a través de las diversas herramientas que prevén las nuevas leyes, estatal y autonómica, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas.

 

Bibliografía citada

- Memoria fotográfica de un siglo. Villafranca del Bierzo. Santiago Castelao. Peñalba Impresión S.L. León 2002

- Las fotografías en las que no se señala son de los autores

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Fernando Fernández Alonso, Arquitecto

Josep Mª Llop Torné, Arquitecto. Profesor en la Facultad de Geografía de la Universidad de Lleida

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Javier Ruiz Sánchez, Dr. Arquitecto. Catedrático de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid

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